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De padre catalán y madre valenciana, nacida en Barcelona y una de las más grandes soprano del siglo XX. Orgullosa, muy orgullosa de ser catalana y por lo tanto, orgullosa, muy orgullosa de ser española, sin complejos de ningún tipo. Sentir en el que nos vemos reflejados numerosos catalanes hartos hasta la saciedad del fanatimo de esteladas y lacitos amarillos que invaden totalitariamente toda nuestra tierra.

Nuestra, sí, de todos los que la habitamos y sentimos como propia hablando en nuestra lengua común de todos los españoles, pero conociendo, respetando y utilizando también sin complejos una lengua catalana que han convertido en antipático objeto de batalla, aquellos que para "defenderla" necesitan la exclusión e incluso el desprecio de la otra, al tiempo que conviven ambas en nuestras calles, en nuestras casas y en tantos casos de manera conjunta en el seno de las propias familias, mientras una de ellas se muestra a nuestros pequeños en las escuelas como mera lengua extranjera con apenas 2 ó 3 horas semanales de enseñanza, menos incluso en algunas pequeñas poblaciones rurales, donde se reduce a la mínima expresión generarando una manifiesta adversión por la lengua española que quienes frecuentamos esos lugares tenemos la ocasión de comprobar. Exclusión que se hace extensible a toda la vida oficial de nuestras instituciones, comunicaciones, documentos, nomenclaturas y un largo etcétera de ejemplos, donde la lengua por más ciudadanos hablada ha sido simplemente eliminada.
Descanse en paz nuestra gran soprano, que no precisaba esteladas, ni entonar bélicos cantos que hablan de rebanamientos de cuello a golpes de hoz para sentirse catalana y a la vez igual de española. Afortunadamente somos muchos en Cataluña quienes al igual que ella somos a menudo tachados de malos catalanes por no serlo de un modo “pleno y exclusivo” según las directrices del “mantra” sagrado del totalitarismo separatista, que necesita manifestar su rechazo y odio contra la nación a la que pertenece, mientras que tan “malos catalanes” somos capaces de querer y respetar ambas realidades fusionadas en una sola.
Descansa en paz Montserrat y este doce de octubre, nuestro himno español se oiga en tu voz desde el cielo, junto al coro de los ángeles.

A. Hidalgo - 8/10/2018

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