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En el siglo IV la floreciente Iglesia cristiana no aconsejaba el consumo de huevos durante la Cuaresma. Sin embargo, las gallinas seguían poniendo huevos, ajenas a preceptos ni normas religiosas. Tirar los huevos hubiera sido un pecado o sacrilegio. De tal forma, que no quedaba más remedio que guardarlos para después de la Cuaresma. En unas semanas se conseguía una sobreabundancia de huevos a los que había que dar salida.

 El domingo de Resurección, primer día en el que este precepto ya no rige, se convertía en la fecha señalada. Y qué mejor que compartir o regalar los huevos que no se habían consumido durante la Cuaresma. De esta forma, fue naciendo una costumbre. Arraigada  actualmente en la península en el noreste, donde las monas de pascua se elaboran con huevo.

 Ofrecer una cesta de huevos frescos era sin duda un magnífico detalle en el siglo IV, pero si además los huevos se coloreaban o se pintaban se convertían en un auténtico regalo. Esta tradición también se hizo popular en Cataluña donde se siguen adornando y pintando huevos para el lunes después del domingo de resurrección.

 En el siglo XII la Iglesia bendecirá la costumbre de regalar huevos como símbolo de resurrección a la salida de la misa de Pascua. Una costumbre que se ha mantenido hasta no hace mucho,pero en lugares como Cataluña se mantienen. Especialmente en las zonas rurales, donde abuelos y padrinos entregaban a los ahijados panecillos con dos huevos que se llevaban a bendecir.

La mona de Pascua es un alimento típico de la repostería española. Se prepara tradicionalmente en las regiones murciana, valenciana, catalana, aragonesa y castellano-manchega. Un alimento similar, denominado roscón o "rosco" de Pascua y que se sirve en tales fechas es típico en Galicia. En Asturias también, y se denomina peragata o "bolla". Hoy día puede encontrarse con ligeras variaciones en todo el país. Es una torta de la Pascua cuya degustación simboliza que la Cuaresma y sus abstinencias se han acabado. El nombre Mona de pascua proviene de la “munna”, término árabe que significa ‘provisión de la boca’, regalo que los musulmanes hacían a sus señores. La mona es un postre de gran tradición en todo el Mediterráneo.

El huevo tiene una gran importancia como símbolo de la Pascua que coincide con el inicio de la primavera, lo cual no es casualidad. En primavera, la naturaleza sale de su letargo, iniciándose un nuevo ciclo vegetal. Es el despertar a la vida. Si esto lo trasladamos al terreno espiritual, la Pascua representa una nueva vida que culmina con la la resurreción. Teniendo en cuenta que el huevo desde siempre ha simbolizado la fecundidad, la vida y la renovación, la asociación Pascua, Primavera y Huevo, no puede ser más exacta.

 Otras fuentes afirman que el huevo simboliza los cuatro elementos de la vida. La cáscara representa la tierra; la membrana, el aire; la clara, el agua; y la yema, el fuego.

 Como ocurre con el huevo, el conejo de pascua tiene un significado pagano muy parecido, ya que simboliza el sentido de la renovación a través de la fecundidad (ya que el conejo es un animal muy prolífico). El conejo de pascua se hizo popular en la Edad Media en el norte de Europa como símbolo de la renovación, la fecundidad, la fertilidad y el despertar de la vida en primavera. El conejo de pascua aparece asociado siempre a la diosa fenicia Astarté.

 

El huevo es el recipiente en el que la vida animal evoluciona y se transforma durante la gestación, por lo tanto su simbolismo queda directamente asociado a las ideas de fecundidad, creación, renovación y resurrección, es decir todas relacionadas con el nacimiento y desarrollo de la vida.

El huevo de pascua es pues un buen símbolo que lo relaciona con el renacimiento de la vida. De otras tradiciones como las Rusas o nórdicas aparece el huevo de arcilla como símbolo de la inmortalidad. Entre los cristianos el huevo representa pues la regeneración y la resurrección de los muertos, no en vano llega a compararse a Jesucristo resucitado de la tumba con el polluelo que sale del cascarón…como se representa en las monas de pascua catalana. Las plumas , las figuras de polluelos (ahora substituidas por las modas de turno), los huevos de chocolate, son pues figuras dentro de un escenario que a modo de roscón adornado de frutas confitadas, mantequilla y nata, representa su obra teatral que los maestros pasteleros crean con mucho arte.

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 J.L.N.G "El Eco de la Historia".  969602_430580543722053_2127722024_n.jpg - 6.11 kBDía de la Mona 2015 (reeditado 2017)

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